Citas Matemáticas

Saber no es suficiente, debemos aplicar. Desear no es suficiente, debemos hacer.
Johann W. Von Goethe, 17491832

Os escribo un extracto del libro Pensar estratégicamente1 , de los autores Avinash K. Dixit y Barry J. Nalebuff:

El director de una orquesta de la Unión Soviética ( durante la era de Stalin) iba viajando en un tren hacia su siguiente concierto y estaba ojeando la partitura de la pieza que iba a dirigir aquella noche. Dos agentes de la KGB vieron lo que leía y, pensando que se trataba de un código secreto, lo detuvieron por espía. Protestó diciendo que sólo se trataba de concierto para violín de Tchaikovsky, pero no le sirvió de nada. Al segundo día de su detención, el que le había interrogado entró con aire satisfecho y le dijo: “más vale que nos lo cuentes todo, por que hemos cogido a tu amigo Tchaikovsky y él está confesando”. …Si los dos inocentes resisten este tratamiento, les condenarán a cada uno a tres años de cárcel. Si el director hace una falsa acusación contra el desconocido colaborador, mientras que Tchaikovsky se mantiene firme, entonces el director saldrá beneficiado con un solo año de cárcel, mientras que a Tchaikovsky le caerá la friolera de 25 años por recalcitrante. Por supuesto, los papeles se intercambian si el director no confiesa y Tchaikovsky cede a la presión y le acusa. Si los dos confiesan , entonces a los dos se les aplica la sentencia típica de 10 años. “

Se trata de “El dilema del prisionero”, muy documentado y del que se pueden encontrar muchas versiones. Doy por hecho que podemos entender e interpretar la explicación matemática que aquí no se expone, pues mi intención es que por un instante nos pongamos en el papel de uno de los implicados, ¿qué haríamos? ¿Resistir o confesar? (Intenta utilizar tu parte emocional para responder, solo lo tienes que hacer ante ti mismo).

Cuento esto porque el dilema del prisionero está en muchas de las dinámicas que se trabajan en los talleres de inteligencia emocional. Trabajar la propia confianza como pilar de la competencia emocional. El dilema del prisionero existe en tanto en cuanto los prisioneros no confíen el uno en el otro, si se incluye la confianza, el dilema desaparece.

Y me pregunto por qué en este punto se unen tan bien las matemáticas y la inteligencia emocional. Para mí es fácil la respuesta, creo que si pensásemos matemáticamente y gozásemos de buena salud emocional, el mundo sería más justo. Trabajar por un mundo más justo es un objetivo vital que llena de fuerza y las matemáticas un puente entre la razón y la emoción.

Os invito a que tengáis una actitud win-win (ganar –ganar); no es imposible, son matemáticas. 

 

(1) Publicado por Antoni Bosch, editor, S.A. Barcelona 1992

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